QUINTANILLA DE TRES BARRIOS

Atalaya musulmana

 

 

Torre vigía (siglo X)

 

No se poseen noticias exactas sobre la construcción de la atalaya de Quintanilla, si bien será a partir del siglo X cuando se prodigan las construcciones de castillos, atalayas y pequeñas fortificaciones, en cierto modo interrelacionadas entre sí formando un sistema defensivo estratégico y organizado que cubre toda la frontera del Duero. La principal misión de las atalayas o torres, era la de vigilar cualquier posible incursión militar en la zona de frontera, especialmente caminos, cruces de rutas, cañadas y accesos naturales, situados por lógica en los valles de los ríos. En situaciones de peligro, la eficacia de la torre vigía se ponía de manifiesto al activar el sistema de comunicación efectuando señales acústicas o visuales, espejos durante la luz solar y hogueras en la noche. Estas señales se iban enviando simultaneamente de una a otra, hasta conexionarse todas y poner en situación de emergencia a las guarniciones o tropas de las atalayas y castillos.

Las atalayas fueron construcciones esencialmente militares llevadas a cabo originalmente por los musulmanes, ubicadas a una determinada altura que les permitían un fácil control del entorno, y por lo general aparecían alejadas de hábitats o pequeños núcleos en su mayoría rurales. La de Quintanilla se encuentra situada sobre una loma alargada, a unos mil metros de altitud. Domina y enlaza visualmente con los castillos de Gormaz y de San Esteban de Gormaz –el más próximo-y no lejos de la atalaya de Uxama, y del castillo y la atalaya de El Burgo de Osma, aunque no se vislumbran. Desde aquí se divisa una panorámica espectacular lo que contribuiría a hacer más fácil la comunicación con el resto de fortalezas.

Se ha creído que la Atalaya pudiera estar comunicada con el río Duero a través de una galería o corredizo disimulado, pero no existen pruebas que confirmen su veracidad. Suele ser una versión generalizada, más bien incierta, el que algunas fortalezas estuvieran comunicadas entre si, o a alguna confluencia de especial prioridad. También se ha creído erróneamente que algunas de estas atalayas disponían en el subsuelo de una pequeña estancia.  

 

Panorámica desde los corrales

 

El aspecto arquitectónico de este tipo de fortalezas presenta gran uniformidad. Por lo general siguen las mismas directrices en lo que se refiere a la planta, alzado, distribución interna, aparejo, etc. La planta de la atalaya de Quintanilla, como las del resto, es circular y su alzado cilíndrico uniforme, el mismo grosor en la base que en la altura. Una base maciza, si bien no se puede precisar este aspecto porque no se han llevado a cabo excavaciones, y es de suponer que se utilizarían piedras de gran tamaño quizá labradas en forma de sillares. Su base interior, tal y como aparece actualmente, posee una altura de más de dos metros pero hay que precisar que en su primitiva construcción no se consolidaría esta medida sino que ello es debido a los escombros de los cascotes del paulatino derrumbe a la que ha estado expuesta. 

En cuanto al diámetro exterior es de unos 4,80 metros y el grosor de sus muros de un metro, aproximadamente. La altura es de unos 9 metros y la puerta se halla situada a unos dos metros sobre el suelo, disponiendo de una escalera para acceder a ella. Escalera que continúa en su interior hasta lo alto de la torre en la que una plataforma de madera, a modo de terraza, cubre toda su circunferencia divisándose un amplio paisaje.

La puerta, único vano de la fortificación a excepción del hueco de la torre –se ignora si estuvo cubierta o expuesta a cielo abierto-, no debió presentar ni la forma ni el aspecto actual. Lo más probable es que su primitiva forma se pareciese a la de una puerta dintelada rectangular con una estructura diferente de piedras silladas más grandes, tal y como aparecen. Actualmente la boca de la entrada aparece deformada pero en su origen se supone cubierta con una puerta de madera. El acceso, tanto desde abajo como entre los diferentes pisos interiores, se llevaría a cabo mediante una escalera de mano que se guardaría en su interior.      

En el interior de la Atalaya aún se puede apreciar los huecos de las vigas de madera que antiguamente sustentaban al menos un par de pisos. La puerta presenta un arco realizado a base de lajas de piedra dispuestas de manera horizontal y acabada en tosca dovela. El aparejo está constituido por una argamasa o sillarejo de piedras calizas mezcladas con mortero de cal. Se puede pensar que para su construcción se utilizaría algún molde o encofrado para darle la forma redondeada. Las piedras utilizadas están dispuestas en hileras horizontales, suelen ser de tamaño mediano y en cierto modo bastante uniformes. Por lo que respecta a su cara interior, las piedras que se aprecian son de un tamaño mayor y no está tan revocada la pared en su acabado, las oquedades se hacen bastante más notorias. No obstante la sillería está bien labrada.

Para finalizar, decir que el estado de conservación actual de la Atalaya es bastante bueno después de que la Junta de Castilla y León llevase a cabo hace unos años una restauración prodigiosa cuando su fisonomía aparecía deteriorada ostensiblemente en su base oeste por el desprendimiento de sillar. La oportuna intervención mejoró no sólo el aspecto sino también toda su fisonomía y el interior de la misma con acceso desde la base hasta la altura. Un plan de actuación preciso y necesario para la única “joya” arquitectónica que dispone Quintanilla de Tres Barrios.

 

 

Funcionalidad de la estructura interior de una atalaya